Análisis de Ideas de Negocio: su importancia

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Imaginen por un momento esta situación: 2 empresarios o emprendedores, sentados en una mesa de café. Uno le comenta al otro su nueva idea de negocio, conversan sobre la misma, exponen pros y contras, aportan diversos puntos de vistas, toman una servilleta de papel, escriben números de ingresos y costos, hacen proyecciones y cálculos y llegan a la conclusión de que la idea no sólo es muy buena, sino que además es rentable.
La historia sigue…la idea pasa a ser una realidad. “arrancó el lunes” nomás, sin mucho más análisis que el anterior. Luego, comienzan las erogaciones, se va materializando el proyecto, posteriormente vienen los ingresos, y allá adelante en el tiempo, a veces, no se mira para atrás no se evalúa el proyecto y no queda del todo claro si la idea fue excelente, regular o convenía hacer otra cosa con el dinero. Quedan algunas sensaciones o pálpitos: la inversión genera dinero, pero… ¿brinda una tasa de rentabilidad adecuada para el dinero invertido o convenía destinarlo a otra cosa? Además, aparecen situaciones no previstas en la servilleta del bar, que hacen que para mantener vivo el proyecto haya que inyectar dinero permanentemente, tornando claro que el proyecto no cumplió las expectativas.
Esta situación parece algo exagerada. Uds. pensarán que a la hora de hacer un desarrollo inmobiliario, generar un nuevo negocio para una empresa existente, comprar una nueva máquina, o iniciar de cero en el caso de un emprendedor, por citar algunos ejemplos, los dueños de las ideas, analizan bien todos los aspectos del proyecto, intentan predecir las situaciones futuras, identifican los factores de riesgos, buscan incorporar las estimaciones de las variables económicas, tratan de determinar el tiempo de recupero de la inversión y la tasa de rentabilidad de la misma, comparando con proyectos alternativos, entre otros. La realidad indica que todo o parte de esta fase analítica, en cierta forma se hace, pero no con la rigurosidad necesaria y allí comienza a suceder lo descripto anteriormente. Se puede graficar como tirarse a la pileta sin saber bien si hay o no agua. A veces hay. Todo bien, el pálpito del empresario era certero. Otras no tanto, y allí resulta frustrante.
Toda esta introducción resulta apropiada para comentar sobre la importancia de realizar análisis de proyectos de inversión. Nadie pone en duda, que lo verdaderamente importante, lo irremplazable, lo esencial de un proyecto de inversión rentable o exitoso, es concebir una buena idea, que proviene de este olfato, pálpito y visión del empresario o emprendedor. Con el análisis solo no se hace nada, pero idea + análisis, resulta en una combinación altamente positiva. Se puede saber si hay agua o no, antes de tirarse a la pileta.
El análisis más riguroso implica “agrandar” un poco la servilleta de papel del bar de café, de forma un poco más profesional, para tratar las siguientes cuestiones:

Cuáles son las inversiones requeridas, y los desembolsos previstos en el tiempo
Cuál es la fuente de ingresos del proyecto (producto/servicio/otros), precios y cantidades estimados, pautas de crecimiento, etc.
Qué costos y estructura necesita el proyecto para funcionar: recursos humanos, materias primas, servicios públicos, insumos varios, logística, marketing, impuestos, y muchos otros
Cuál es el rendimiento mínimo que se le pide al proyecto, para no destinar el dinero a un proyecto alternativo (ej. ganarle a un plazo fijo)
Cuál es el horizonte de tiempo de la inversión y cuándo inicia

Las cuestiones no se agotan en este listado, pero ya se tiene una idea. El proceso de buscar respuestas más concienzudas para las cuestiones anteriores, va obligando al empresario a pensar más profundamente sobre el negocio, a imaginar caminos de evolución positivos o negativos, a identificar riesgos o amenazas, comprender cuáles son las variables más importantes (ej. precio del producto o monto de la inversión, etc.). Esto sin dudas que es positivo, pero no es mucho más que la servilleta, ¿no? Es cierto, pero el plus viene dado por el análisis: toda esta información relevada sobre inversiones, ingresos, costos, rentabilidad mínima, horizonte de tiempo y otros, se procesa, se analiza con técnicas apropiadas, para obtener lo siguiente:

Indicadores económicos y financieros qué muestran si el proyecto es rentable o no
Proyecciones de flujos de fondos (ingresos-gastos), en el tiempo
Previsión de momentos en el tiempo que habrá excedentes de dinero o por el contrario, en los cuáles será necesario inyectar dinero para mantener el proyecto operativo
Nivel de punto de equilibrio → cuánto debe generar el negocio, para pagar todos los costos operativos

Incorporando adecuadamente el efecto de las variables económicas principales: inflación, dólar, situación de la economía, etc. Claro que implica algo de “futurología”, pero se intenta minimizar la incertidumbre, recurriendo a técnicas que permiten dar valores alternativos a las variables más importantes (ej. se simula el proyecto con distintos niveles de precios y se evalúa el impacto en los indicadores de rentabilidad) y planteando escenarios optimistas, pesimistas y neutros. Supongamos por un momento, que si aún en el caso del escenario pesimista, el análisis sigue dando positivo, entonces es más fácil arrancar el proyecto con más certidumbre.
Llegados a este punto, si comparamos al empresario que hace su proyecto con la servilleta, y al que lo ejecuta, con análisis en mano, podemos afirmar que el segundo está mucho mejor preparado, ya previó varias situaciones y cuando suceden no lo toman desprevenido, tiene una noción de lo buena que es su idea en términos económicos, comparados con otros proyectos. Conoce cuáles son los factores de riesgo, las variables claves y puede darles atención prioritaria, en caso de ejecutarla, planificó la economía y sin pretender hacer un pronóstico certero, el hecho de intentarlo ya aporta sus resultados. El empresario de la servilleta, arranca el lunes, o no arranca por algún motivo no del todo justificado. El empresario del análisis, arranca al cabo de 2-3 meses, pero mucho más “armado” o bien, decide no arrancar con elementos justificados y agradece haber analizado su idea, porque pudo determinar que no le convenía, y así evita perder dinero o lo pone en inversiones más rentables. Quizás no pueda determinar la profundidad del agua de la pileta con exactitud, pero por lo menos, puede saber con un buen grado de probabilidad, si tendrá agua o no, en caso de tirarse.

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